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¡De vuelta a Dschang! La expedición que ha viajado en este mes de Abril ha estado formada por Javier Mora (anestesista) , Juan López y Mercedes Ruiz (instrumentistas), María Rivas (farmacéutica)) y los traumatólogos Guillermo Sierra, Javier Sanz, Patricia Martínez y Javier Pascual.
El viaje de ida transcurrió sin mucha incidencia, a pesar de que lo realizamos con nuestra amada compañía Air Maroc, que últimamente nos sorprende por la normalidad de sus operaciones. Tras un pequeño retraso del vuelo de Madrid a Casablanca del viernes, pudimos reunirnos todos en el aeropuerto para iniciar sin incidencias el vuelo con destino a Duala. Tras un largo viaje con un avión lleno de pasajeros aterrizamos de madrugada en el aeropuerto de Duala, llegando con nosotros todo nuestro equipaje facturado salvo una maleta que llegó el lunes siguiente. Fabián nos recogió en el aeropuerto para continuar nuestro viaje por carretera hasta Dschang, con la tradicional parada en la gasolinera para un desayuno rápido.
Nuestro viaje por carretera transcurrió inicialmente sin incidencias, ya que aprovechamos gran parte de él para dormir debido al cansancio acumulado del viaje, aprovechando la visita tradicional a la frutería para estirar las piernas de un largo viaje.
Sin embargo, al llegar al puerto de montaña de La Falaise vivimos una escena de caos automovilístico propio de la zona, mezclando participantes de una carrera de montaña con motos, coches y autobuses inmersos en la mayor anarquía posible. Esto no solo retrasó nuestra llegada una hora, sino que además casi acaba con la paciencia de alguno de nosotros.
Finalmente llegamos casi al mediodía a nuestro querido Hospital Notre Dame de la Santé, en Dschang, donde nos recibieron con mucho cariño las religiosas de la orden de las Siervas de María así como parte del personal del hospital. Allí además pudimos reunirnos con tres médicos españolas que se encontraban en una cooperación de larga estancia: Casilda, María y Gema.
El domingo nos levantamos temprano para asistir a la Misa que se celebra en la Iglesia de la zona, con un espectáculo de cánticos y ofrendas digno de admirar.
Pudimos comprobar además como en tierras tan lejanas seguía vivo el espíritu por el Atlético de Madrid
Tras la Misa decidimos iniciar nuestra actividad quirúrgica en la misma mañana del domingo, algo poco habitual, realizando 3 cirugías con parte del personal del hospital que acudió a nuestra llegada.
Tras esto bajamos al pueblo para dar un pequeño paseo por la zona del lago y el museo que no conocíamos.
Sin embargo el trabajo no se pudo postponer hasta la mañana siguiente, ya que esa misma noche mientras cenábamos llegó un paciente politraumatizado que tuvimos que atender, con fracturas de fémur bilateral, cadera, tobillo, diáfisis de tibia y diáfisis de húmero, todas ellas fracturas quirúrgicas que tratamos inicialmente con inmovilizaciones con férulas y tracciones transesqueléticas.
Desde el lunes hasta el viernes los días transcurrieron con mucha actividad siguiendo siempre la misma rutina: visita a enfermos ingresados a primera hora tras la oración habitual, dos quirófanos funcionando de forma simultánea, una consulta llena de pacientes y dos salas de curas trabajando sin descanso. Todo este trabajo tan coordinado permitió , tras largas jornadas , culminar nuestra expedición con la realización de 41 actos quirúrgicos, muchos de ellos de alta complejidad, sin complicaciones postoperatorias reseñables. Entre ellas pudimos realizar dos artroscopias de rodilla, con sutura meniscal incluida.
Sin duda una gran satisfacción ver como podíamos ayudar al tratamiento de todos estos pacientes para mejorar su calidad de vida, siempre intentando enseñar a los médicos locales liderados por nuestro querido Dr Lionel Nges, cuya extraordinaria formación y destreza quirúrgica nos sorprende cada vez más a todos los que repetimos expediciones año tras año. La mayor satisfacción para nosotros es que el conocimiento que transmitimos sea útil y permita que el equipo local sea autónomo para realizar la mayor parte de las cirugías en nuestra ausencia.
El miércoles por la tarde, como es tradición, hicimos una parada para poder bajar al mercado de Dschang a realizar algunas compras y cenar con el personal del hospital el tradicional pollo.
Algunos aprovecharon para realizarse trajes típicos cameruneses, con una confección digna del mejor taller de alta costura de Paris.
Todos sobrevivimos al caos propio de la zona, al cruce de carreteras y al paseo atropellado por las infinitas calles del mercado.
El viernes terminó nuestra actividad quirúrgica alrededor de las 6 de la tarde, dando por finalizada nuestra campaña con gran satisfacción. Tras una cena relajada pudimos descansar hasta el día siguiente, donde tras pasar visita a los pacientes ingresados para comprobar que no había ninguna urgencia mayor, emprendimos nuestro viaje de vuelta hacia Duala. En ese camino hicimos nuestra tradicional parada en la frutería y visitamos las famosas cascadas de Ekom Nkam, un espectáculo que no nos podíamos perder en este comienzo de la temporada húmeda de Camerún.
Continúanos nuestro trayecto hacia Duala , llegando al mercado para comprar algo de artesanía. Tras las tradicionales compras nos dirigimos caminando a cenar a la tradicional Pizzería, comentando toda nuestra campaña y reponiendo fuerzas del largo viaje realizado y del más largo aún que nos quedaba por delante.
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