Kribi - Hospital de Ebomé

2 al 27 de septiembre de 2026

“Hemos tenido 5 días efectivos de trabajo, donde hemos atendido un total de 34 consultas con patología variada...”

expedición

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Dra. A Soria

Septiembre 2026

En esta sexta expedición al Hospital de Ebomé – Kribi hemos viajado solo 3 cooperantes: las traumatólogas Irene Méndez y Adriana Soria, y la enfermera Isabel Rodríguez, que veníamos directamente de cooperar la semana anterior en el otro proyecto de Coem en el Hospital Notre Dame de la Santé en Dschang. 


En Douala se nos tenía que unir la anestesista María Pérez, que fue baja de último momento por problemas burocráticos. En Douala coincidimos con la cooperante Barbara Fontecha, médico de familia que va con la ong Ambala a hacer una estancia de 2 meses en el hospital. 


El viaje hasta el hospital tuvo lugar entre momentos de diluvios, tiempo que nos ha acompañado toda la semana. Hicimos un pequeño descanso tras 4 horas de coche en la casa de voluntarios y después directas al hospital a iniciar la jornada. 


Al llegar al hospital tuvimos la mala noticia de que el médico local que se encargaba de la parte de traumatología había abandonado su puesto hacia dos meses y se había perdido el seguimiento de parte de los pacientes, factor que es fundamental en nuestra especialidad y pieza clave de nuestro proyecto. 

Empezamos la jornada de consultas con el director médico actual, el Dr. Tindan, que se hará cargo de los pacientes de traumatología hasta que se contrate un nuevo médico local, según las últimas negociaciones, parece que en la próxima expedición ya habrá un nuevo médico encargado de traumatología. 


Hemos tenido 5 días efectivos de trabajo, donde hemos atendido un total de 34 consultas con patología variada, sobre todo pseudoartrosis, heridas antiguas y varias osteomielitis, el caso más desafortunado una osteomielitis de toda la hemipelvis con una fistula en una niña de 13 años que derivamos a Douala para una mejor atención. 


Realizamos varias curas, una de las cuales, de un paciente postoperado de la expedición de mayo que había presentado una complicación de la cirugía anterior y tuvimos que reintervenir en esta ocasión para conseguir cerrar la herida. 


Se realizó otra intervención, fue una fractura de fémur de hacia solo 6 semanas, donde juntamente con el anestesista local y el Dr. Tindan realizamos una osteosíntesis con placa y tornillos a falta de tener una mesa de tracción y clavos de fémur para realizar este tipo de cirugías. 


Se aprovechó la poca asistencia de pacientes, debido a las lluvias casi constantes de toda la semana y el mes de septiembre, donde hay la vuelta a las escuelas, que supone un gran gasto económico para las familias, para seguir ordenando el almacén. Se realizó un inventario exhaustivo de todo el material que tenemos y colocamos los clavos de tibia nuevos recién llegados desde india. En esta expedición, también conseguimos dotar al hospital con 4 plomos de protección radiológica, donación de un hospital español que los retiraba. 


Hubo varios pacientes con patología potencialmente quirúrgica, pero no se pudo operar por no poder costear los costes, aun teniendo en cuenta que los precios en el hospital son reducidos comparados con la sanidad “pública” camerunesa o por falta de material e infraestructura adecuada en el hospital. Próximamente llegará una maquina matachana nueva para poder esterilizar mayor número de material simultáneamente. Actualmente se realiza un empaquetado casi individual de cada instrumento necesario para una cirugía y requiere gran logística de tiempo para conseguir tenerlo todo. 


La parte buena, es que hay una gran disposición de los trabajadores local del hospital para continuar avanzando en este proyecto y ayudarnos en todo lo que se va necesitando. 


Por las tardes, y con permiso de la lluvia, pudimos disfrutar de algún paseo por la zona de la playa, el mercado y la zona de las cascadas y el rio. A demás, pudimos hacer varias catas de maravilloso marisco y pescado local. 


Me gustaría terminar este resumen de la actividad realizada dando las gracias no solo al equipo local, sino a Ambala que nos brinda la casa de voluntarios y la organización logística en la zona. 


También dar las gracias al gran grupo que hemos hecho aun con las dificultades de las primeras veces en un proyecto que está arrancando. 


¡Volvemos en noviembre! 

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